Yo a los hombres no los consideros malos, a todos los quiero y sufro al ver a la humanidad sufrir teniendo el remedio a sus males tan cerca ... Bastaría mirar un poco hacia arriba y al ver a Jesús, cuantas lágrimas se secarían y cuántas penas quedarían consoladas y, en cambio lo que ves ... es el odio de unos hombres con otros, todos o casi todos ocupados en intereses ruines y mezquinos, sin levantar lo ojos a Dios como si Este no existiese para ellos, y algún día no los fuese a juzgar .... ¡Qué pena! ¿Ser necesita ser trapense para comprender esto? No..., no se necesita ser trapense para llorar por todos los hombres .... El tranpese quizás lo vea más palpablemente como ahora lo veo yo.. Peor basta el ver un poco la claridada divina, para hacerse cargo y ver la grandes tinieblas que reinan en el mundo. Tú lo ves. (San Rafael María Arnáiz. Carta escrita en Oviedo el día 15 de septiembre de 1.934 a Rosa Calvo, cuando el hermano Rafael tenía ventitres años.)
Ilustra este rosario un detalle del Misterio del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, que se venera en la Iglesia de la Anunciación de la ciudad de Sevilla. La imagen del Santísimo Cristo de la Coronación de espinas es obra de Agustín Perea, quien realizo la imagen en le año 1.687, mientras los dos lacayos que ponen la corona sobre el Señor son obra de Joaquín Bilbao quien las esculpio por encargo de la Cofradia en el año 1.922. Sale procesionalmente en la tarde noche del Jueves Santo siendo el primero de los tres pasos que procesiona ese día la Crofradía del Valle, como se la conoce popularmente en Sevilla a esta hermandad.
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